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Reconstrucción post-desastre en República Dominicana

Reconstrucción post-desastre en República DominicanaEn el segundo aporte de nuestra serie “Discutiendo experiencias en proyectos de reconstrucción”, E-magazine EcoSur documenta proyectos de grupo Sofonias en el Sur de la República Dominicana entre los años 1982 y 1993.

Entre 1982 y 1993 Grupo Sofonias ha construido unas 300 viviendas y reparadas otras 1,000 en campos del sur de la República Dominicana, la región más subdesarrollada del país, con un alto índice de analfabetismo y pobreza aguda. En 2007, el constructor de estos proyectos regresa con un grupo de estudiantes para hacer una evaluación. Martín Meléndez y sus 17 asistentes encontraron en este viaje al pasado más de una sorpresa.

La frase “Algo muy típico de los dominicanos, es que no estamos acostumbrados a dar mantenimiento a nuestras cosas, repararlas o reconstruirlas; y esto, en el sur de Dominicana parece más enraizado”, resume algunas de las frustraciones del constructor, aunque la conclusión principal es “que una familia campesina no haya tenido que preocuparse cada año de si su vivienda sería arrastrada por el río, o por un huracán, es en sí ya un logro”

Aquellos proyectos se realizaron dentro del ambiente organizativo de una iglesia católica inmersa en la Teología de la Liberación. Los curas organizaron asociaciones campesinas y existía una actitud generalizada de “juntos podemos”. Los trabajos de construcción se desarrollaron utilizando tecnologías “apropiadas”, las que hoy conocemos por “EcoTecnologías”, por ser económica y ecológicamente viables.

Pero no siempre se estaba a la altura necesaria: la tecnología de las tejas de micro concreto apenas comenzaba, la producción de ladrillos había desaparecido de la Isla (fue introducida en este proyecto) y la madera, de importación, no era de buena calidad. Esto, junto con mano de obra comunitaria dirigida por albañiles de baja calificación, constituía una hipoteca para los proyectos.

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A pesar de estos puntos negativos, las casas salieron buenas y han resistido entre 15 y 25 años sin mayores problemas, a pesar de la casi total falta de mantenimiento en muchos casos. Sobre todo, aquellas techadas con bóvedas de ladrillo siguen mayormente en su estado original. No así los edificios comunales, los cuales han sufrido deterioro y abandono, en su mayoría.

Y es exactamente allí donde radica el problema principal: el trabajo social-educativo evidentemente no era suficiente y sobre todo de corta duración. La iglesia cambió de rumbo y dejó de promover la integración social cívica, el discurso político-social cambió del “juntos podemos” hacia el “sálvese quien pueda”. El abandono social y educativo en estos lugares no ha cambiado lo suficiente, aún hoy entre los adultos por encima de los 35 años el analfabetismo funcional es generalizado y la descomposición social, tan grave como antes.

Pero, no todo es crítico. Cientos de familias tienen una casa segura, y una evaluación de riesgo arroja datos positivos. Varios de los proyectos se presentan bien en el conjunto, con árboles y flores adornando las casas, y no es de olvidar que existen muchas viviendas con un mantenimiento adecuado. Todo parece indicar que el grado de mantenimiento mejora con el nivel educativo promedio del barrio, algo que quizás sería un tema para explorar en un futuro. Resulta Interesante que la comunidad construida con paredes de adobe, un material no conocido y generalmente rechazado en el país, presenta los mejores índices de mantenimiento y de desarrollo, pero también es la comunidad más cercana a la ciudad y probablemente con mejor nivel educativo general...

El reporte completo está disponible en pdf (en español únicamente) pdf proyecto_sur_rd_intec 05/09/2008,12:49 1.57 Mb